El fondo condiciona su forma

Posted on 27 mayo, 2011 por

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En materia de materia, es decir, en lo referente a un análisis profundo y concreto, entran en juego diversas referencias y diferencias entre el fondo y la composición, entre la apariencia y la forma.  De esta manera, si queremos hacer un estudio de condicionantes internos y externos, debemos anexionar con qué forma manejamos; en este caso, tratando sobre el humano, ser animado, podemos sacar unas cuantas conclusiones al respecto.

En primer lugar, me gustaría subrayar la separación de conceptos que sin menor sospecha conllevan a la disgregación.  Las diferenciaciones que se toman entre fondo y forma es una de ellas, ya que estos dos conceptos, aplicados a un organismo, poseen una carencia de objetividad.  Y es que el humano no es comparable con un producto, en el que hayamos envase y contenido; aquello sería cuestión de dos materiales, dos materias.  Un humano es cuestión de una materia.

Esa misma materia de la que hablamos, por tanto, es su composición, y lo que resaltamos es la objetividad de lo práctico.  Por ello, ese componente interior es la base de esa formación exterior.  Esto es lo que llaman forma, sin embargo, la definición que se emplea está lejos de su significado inicial; la forma no es nada sin la forma-ción que lo lleva a ello, es decir, sin su composición.  Con lo que la existencia de una no tendría sentido sin la otra.

¿Y cómo es posible por medio de la observación cerciorar esta conclusión objetiva?  Haciendo referencia a la historia general de los acontecimientos más simplificados de la realidad.  Así, todo aquello que dicen que se diferencia, demostramos que se puede usar conjuntamente.  Con ello, definamos “belleza” de la mano de la “Ciencia” y de la “Historia” (entrecomillado, porque la buena Ciencia engloba a todas ellas), y la conclusión que con ambas obtenemos es la fluctuación del tiempo en todo ello.  El inexistente y ficticio término de cultura ha marcado durante los años esta visión, que a su vez, ha manipulado a la población en general a la hora de definir tal complejo concepto.

La descripción de este término es uno de los ejemplos para explicar este problema con las clasificaciones.  Y es que cuando definimos algo, lo concretamos, y cuando hacemos esto, lo estamos poniendo en un rango de valores y características que lo prueban finito e inamovible.  Con ello, si dividimos al hombre en dos espacios, de fondo y forma, y clasificamos ambos, le ponemos en ese orden finito y le privamos de esa lógica libertad infinita.

 

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