Mascotas para los niños

Posted on 25 mayo, 2011 por

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Cuando yo era pequeña recuerdo que mi mayor ilusión era tener un perro. Lo pedía a todas horas pero en casa no eran muy perreros y tuve que esperar bastantes años para tener a Malú, un Golden Retriever que me acompañaría durante 14 años de mi vida. Cuando me independizé ella vino conmigo y cuando tuve a mis hijas, también ella estaba allí. Malú murió en noviembre del año pasado, pero me enseño el cariño incondional que los animales nos proporcionan, la sensación de contacto con la naturaleza, y la sensación de auténtica gratitud.

Desde hace algunos meses, tengo una nueva perra, un perro salchicha, que corretea por casa y todo hay que decirlo es poco pesada,  pero nos hace reir.

El Manual para el cuidado del perro afirma que dos de cada tres familias que tienen un perro, también tienen niños. Uno se podría preguntar por qué los padres que tienen que hacer frente a la educación de una familia, además quieren adoptar a otro miembro no humano, no existe una respuesta definitiva. Muchos creemos que tener un perro de compañía ayuda a los niños a aprender el sentido de la responsabilidad: un niño que aprende a cuidar de un animal de compañía es más susceptible de desarrollar una actitud atenta hacia sus compañeros.
También se puede hablar del valor pedagógico de tener un perro en la familia. Si nuestros hijos aprenden acerca de los procesos físicos del perro, como son la madurez sexual y la reproducción, y de cómo hacer frente a los problemas de salud y las enfermedades, estarán mejor preparados para sus propias experiencias en el futuro, la esperanza de vida de un perro es aproximadamente de diez a quince años: es decir, coincidente con el período de crecimiento y preparación para la vida adulta del niño.
Crecer durante el período de vida del perro ayudará al niño a entender lo que es madurar, aprender, hacerse mayor, sufrir y morir. Cuidar a su perro puede enseñar al niño algunas valiosas «habilidades familiares», la presencia de un perro en la familia puede ser de gran ayuda para que sus hijos superen la ansiedad, aprendan a controlar la agresividad, a conocerse a sí mismos y a lidiar con los problemas de la vida.
Está comprobado que los niños confían en sus perros e invierten el mismo tiempo hablando con su perro acerca de los éxitos y fracasos cotidianos que con sus hermanos. El perro para el niño actúa de sustituto cuando no están sus padres o familiares. Es interesante subrayar que los niños más propensos a desarrollar habilidades sociales y empatía son los que conversan con sus animales de compañía y sus abuelos.

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