Casi un adiós.

Posted on 21 mayo, 2011 por

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La vida nos pone a prueba constantemente, algunas veces podemos pensar que le parece divertido hacerlo y que nosotros somos sus conejillos de indias con los que experimenta cualquier obstáculo, y pese a que nos empeñamos a seguir los errores de nuestras generaciones pasadas o nos sentimos tan amigos que cometemos los mismos, buscamos la ayuda de medio mundo para que al final la respuesta para todos sea, “No es que tu no me entiendes”, “ósea sí, ya sé que te pasó lo mismo pero esto es diferente”.  ¿Suena familiar?

Llegamos a otro continente, donde nadie te conoce, donde puedes hacerlo que gustes, nadie sabe tu nombre, eres un ente momentáneo que para cuando quieran juzgarte ya te habrás ido, piensas que el mundo es tuyo y que tus reglas serán las que tú y nadie más que decida y sobre todo no necesitas a nadie eres independiente. ¡Gran error!, me internare brevemente en un paradigma Realmente…  ¿el ser humano no necesita a nadie? Muchos dicen que más que necesidad es una obligación por qué no, no se puede estar solo, se necesita estar con alguien con quien compartir aunque sean los mismos sucesos, que es difícil, lo es, como todo. Pero no podemos arraigarnos en nuestro ser. Pues bien deje a mi México, dejando familia y amigos para emprender lo que prometía ser la gran experiencia, no estaba sola 3 personas que se convirtieron en parte esencial de mi me acompañaron, nervios, alegría, tristeza en fin todos los sentimientos experimentábamos. Legue a lo que sería mi casa por 6 meses y a diferencia del hogar al que estamos acostumbrados conocí a 11 personas maravillosas con las cuales he discutido y he reído y que puedo concluir que si bien llegue a una casa y vivo en un hogar. Con cada uno de ellos viví cosas tan diferentes y con otros hasta involucre sentimientos momentáneos y es que seria de un intercambio sin cometer el error más común en cualquier país, si confundirte, pues esta redactora lo cometió pero debo admitir que pese a cualquier sentimiento de tristeza o frustración lo volvería hacer y eso es lo más importante de una experiencia como está, el saber reconocer y sobre todo aprender, sin arrepentimientos, para que al final cuando mires a esa persona la veas con el gusto de que compartieron y vivieron un sentimiento mutuo tal vez muy corto pero muy bonito.

Se acerca el final de mi más grande reto, donde puse a prueba más de un sentimiento, más de un sacrificio, donde me llevaré a grandes personas que gustosa mantendré en mi país, y otras que no dejaré de recordar y hablar gracias a la tecnología, me llevo madurez, risas, llanto y sobre todo el orgullo de mi misma, por haber dicho al intercambio y dejar lo que más amo en mi país, mi familia.

El intercambio marcó en definitiva mi vida, y me atrevo a decir que oriento y puso en orden mis objetivos, mis metas y mis sueños, les dio firmeza. Madrid no te digo adiós, que aunque regrese a ti no será lo mismo, pero me voy con la promesa de regresar. Madrid, solo con ustedes (Tajo 23, Príncipe de Asturias, Casa Don Paco y los que faltan).

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