Vampiros, aquí y ahora

Posted on 20 mayo, 2011 por

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En los posts anteriores me he centrado, sobre todo, en la literatura, el cine y la televisión. Esta vez, vamos más allá porque los vampiros forman parte de nuestras vidas, de nuestra cultura, de nuestro vocabulario. Por ello, hemos colgado esta canción, Historia de vampiros de Joan Manuel Serrat, basada en un poema de Mario Benedetti. Muchas veces, el ser diferente o buscar nuevas formas de vivir, tiene su precio. La podéis encontrar en el álbum del cantautor catalán, Nadie es perfecto (1994).

El mito del vampiro se encuentra mucho más instalado en nuestra cultura de lo que nos podemos imaginar y hay muchos ejemplos que lo demuestran. Podríamos nombrar otras canciones como Love song for a vampire de Annie Lennox o Vampiro de Anabantha, una banda de rock gótico mexicana de mucho éxito en el género. Pero ya que aparece el concepto de “gótico”, vamos a por ello. Según Wikipedia, la enciclopedia libre, la estética e inclinaciones culturales de la subcultura gótica o cultura underground, “provienen principalmente de las influencias de la literatura y el cine de terror y, en menor medida, de la cultura del BDSM. (…) Los góticos tienen una estética propia, que se centra en el color negro”. Por supuesto el movimiento va mucho más allá de estos nimios detalles, pero la idea es entender porqué lo relacionamos ligeramente con los no-muertos: la belleza que ve un gótico en la oscuridad y su forma de vestir, maquillarse y peinarse, nada más.

Por otro lado, los juegos de rol. Un ejemplo es Vampiro: la Mascarada, ambientado en el mundo de las tinieblas y creado por Mark Rein-Hagen en 1992. “En él, los jugadores experimentan la vida de un ser sobrenatural en un mundo dominado por el mal y en el que los humanos desconocen la realidad. Además, deben sobrevivir a las incesantes luchas de poder de los antiguos y más poderosos vampiros y las numerosas intrigas entre los clanes vampíricos”. Otros también conocidos son Vampiro: Edad oscura, evolución del primero, Dungeons & Dragons y Bite Fight, basada en la lucha entre vampiros y hombres lobo.

En cuanto al vocabulario, dos usos habituales de la palabra vampiro: el primero corresponde al personal empleado en las comisiones antidopaje en el deporte. Popularmente, se les llama “vampiros” por los análisis de sangre que realizan. “Succionan sangre”, a su manera y por una causa concreta. Asimismo, si buscamos el término en el diccionario de la Real Academia Española, además de la definición del ser sobrenatural, nos encontramos con la siguiente: “Persona codiciosa que abusa o se aprovecha de los demás”. Volvemos al término succión, en este caso, de la buena voluntad de los demás.

Para ir terminando y en relación al anterior párrafo, comentar brevemente en qué consisten los llamados vampiros emocionales o energéticos. Tienen mucho que ver con la segunda definición, personas que se apropian de la energía de los demás. Se habla de ancianos y enfermos que se apoderan de la vitalidad de los que les rodean, pero también sucede en parejas, madres e hijas, etc. Puede tratarse de un mecanismo de supervivencia que todos poseemos.

Por último, vamos a referirnos a los disfraces de Carnaval y Halloween. Parece una tontería comentarlo pero es difícil pasear por las calles en esos días y no ver a alguien vestido de vampiro, sobre todo del clásico, del Conde Drácula, con capa, brillantina y colmillos afilados. Curioso es ver a la gente más joven, vestida de esa guisa, cuando no han vivido las películas de la Hammer, donde el chupasangres tenía semejante aspecto. Pero se trata de un homenaje, un magnífico guiño a un mito que sigue viviendo entre nosotros, aquí y ahora.

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