Sentimientos a flor de piel.

Posted on 2 mayo, 2011 por

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Entender al ser humano es tan difícil como pedir que un olmo brinde peras, y según para los hombres entender a la mujer es una misión imposible y claro viceversa. Pues bien, en un país lejano, realmente lejano del tuyo en donde la autoridad (padres, hermanos o amigos que se creen mamás) no están, destila por cada poro de tu piel una sensación de libertad que quieres aprovechar al máximo y sin remordimiento (cree), la única autoridad y quien pone las reglas es uno mismo, pues podrás ir con amigos (a) pero qué fácil es decir “no te metas, es mi vida” o “¿quién eres tú para decirme que hacer y qué no? ” o simple y sencillamente el o los amigos ni te hacen caso puesto que ellos tienen exactamente el mismo sentimiento. Al leer esto puede resultar excitante, vivir solo o bien con amigos, en un país lejano, conocer gente nueva…. ¡¿Dónde firmo?!

Pero… ¿Realmente que pasa?

Nos encontramos viviendo un intercambio escolar, donde la prioridad número uno es el estudio, posteriormente los países por conocer, las fiestas y claro gente por conocer para hacer nuevos e internacionales amigos o por qué no, una relación. El último punto tiene 2  derivantes. 1.- Formar una relación seria ó 2.- Entablar una relación casual.

Ese no es el único problema, si uno parte dejando un querer en su país es un sentimiento más y nuevamente tiene sus derivantes. 1. Ser fiel pase lo que pase ó 2.Vivir una “canita al aire” total ojos que no ven, corazón que no siente ó 3. Vivir un amorío y tener al novio (a).  

Reitero, suena excitante, pero una vez que lo vives, que eres tú esa persona créeme no es fácil. Confusión, depresión, exaltación, emoción y si arrepentimiento que va de la mano con madurez. En caso de tener un querer en tu país viene el no quererlo perder por que saber que el sueño se terminará y querrás regresar a su lado, porque cuando vivías con él era hermoso, pese a sus diferencias y si no tienes a nadie en tu país el aun así el sueño terminará y ya sabes amor de lejos…. No funciona. Por lo que una pequeña pregunta embarga tu mente, corazón y cada órgano que se deje de tu ser ¿Qué debo hacer? Y aunque cuentes con amigas (o) a los cuales pides consejos, ninguno te convence o hasta te ofendes y haces caso omiso. Pues bien desde que llegas dejas de ser la misma persona que subió al avión, en verdad, tu mente se prepara y no a voluntad para experimentar un cambio y su forma de demostrarlo es por medio de la tristeza, así que sí, es normal si lloras los primeros días de estancia, el cambio fue forzado y tu ser aún no lo entiende, prosigue la aceptación de igual forma no a voluntad y este conlleva al “me vale, ¿por qué no?”

Los días se pasan bajo una misma pregunta, y al final y nada convencida (o) decides para bien o para mal tomas una decisión que crees es la mejor.

Decidir vivir se vale, exprimir al máximo las oportunidades que te presenta la vida con la creencia de que estas pasan una vez y no se repetirán es indiscutible. Jugar contigo mismo no, ni engañarte, al final las cosas caen por su propio peso y la persona que más sufre eres .

Un cambio de vida, una experiencia nunca es lo que imaginamos, la soledad es tu vecina y todos los sentimientos te rodean esperando entrar para confundirte más, ¿Cuál conviene más? O ¿Vale la pena, conviene? Todo está permitido siempre y cuando lo hagas sin arrepentimiento y sin lastimar a terceros, las cosas van a pasar tarde o temprano en este país o en otro, al igual que las consecuencias, uno decide solo recuerda cuando sea más difícil recuerda porque lo hiciste.

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