Arribo Madrid. Libertad y decisiones.

Posted on 7 marzo, 2011 por

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Tras la larga espera de 6 horas en el aeropuerto de Frankfort, Alemania. El destino ya estaba en pie, una cara familiar en dicho lugar esperaba, un buen amigo el cual facilitó la primera semana de estancia, mostrando el arduo pero satisfactorio camino que se estaría por recorrer. Aún con los sentimientos a flor de piel y con el recuerdo de los rostros de familiares y amigos con una lágrima recorriendo su mejilla, se enfrentó tan esperado reto.

La mente es confusa, miles de pensamientos desean entrar y ninguno lo hace, vivir bajo el cobijo de la familia, estar a cierta hora, no excederse en nada, son cuestiones que parecen muy delgadas y que se pueden romper, “libertad”  subjetivo concepto que se pone en reto. Cuando se tiene “libertad” solo se piensa en ello, sin considerar que tendrás que aceptar también la responsabilidad ya que en el paquete está incluido.

Primer día. El horario, factor importante cuando se trata de 7 horas de diferencia con tu país de origen y pese a que son las mismas 24 hrs bien parece que los días transcurren más rápido. Tras el inconveniente del no adaptarse al horario se pretendía buscar “desayuno” a las 4pm hora de Madrid, sin éxito alguno ya que el horario para la comida es estricto y la desesperación empujó a tomar el primer restaurante que se encontrara abierto. Las decisiones son el mejor ejemplo cuando uno quiere aprender, ya que de estas se derivan diferentes caminos, si fue buena, te ayuda para repetirla o mejorarla y sin duda recomendarla, si ésta fue mala, por muy dura que sea te ayuda a definitivamente no volverla hacer y de igual forma para platicarla y que no se repita en otra persona.

Decisiones. La mayoría de las veces nosotros no tenemos que tomar las decisiones más importantes en la casa ni en general, la mayoría son el: ¿Qué me pongo para vestir el café o el negro?, ¿Cuál me compro aquel o este? Decisiones que son tan mínimas que apenas entrarían en la categoría. Son pocos días de vivencia, son pocas experiencias, son muchas las horas sin la familia, son muchos recuerdos, las decisiones nos impulsaran a saber quiénes somos realmente, o en que nos convertiremos, la cabeza ya no solo se llena en saber que fiestas habrá, se colma más bien en pensar con sensatez, y pensar en las repercusiones nos obliga a madurar, solo que en un día es difícil lograrlo.

Un intercambio te llena de satisfacción desde el comienzo con el papeleo, mientras transcurre te ínsita a imaginar tu estancia desde una perspectiva de relajo, libertad y huecas decisiones, una vez adentro inconscientemente te transforma, ¿las personas cambian?, ¿mantienen sus metas?, ¿Maduran? ¿Qué pasa cuando la realidad se acaba y viene el regreso? Al final la decisión nos forjara para bien o para mal. Las decisiones no se saben tomar ya que son subjetivas, pero… ¿éstas son correctas a modo tuyo o de los demás? pues bien lo decía Albert Einstein “¿El loco soy yo, o lo son ellos?”

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